Te conoceré toda la vida. Te tendremos toda la vida. Hasta el último día y más. ¿Recuerdas? Me pegué a ti del 10 de octubre de 2016 hasta el 26 de febrero de 2026. Por siempre seré tu fiel acompañante, tu joven esponja, tu llavero, binomio, aprendiz, visor y observante, aprehendido y enseñado, tu terrateniente, como en los últimos tiempos me definiste. ¡Cómo hemos disfrutado!
Imposible aceptar la verdadera ausencia. Dice San Agustín que la muerte no es nada, ¡y qué duro! El amor se paga con amor, leales siempre, traidores nunca. Te daremos el nombre que siempre te hemos dado, hablaremos de ti como siempre lo hemos hecho, no usaremos un tono diferente. ¡Cómo se te piensa!
Incondicional amigo, cercano preguntabas, directo actuabas, mano extendida y escuela reduccionista. Qué bonito sería volver a caminar a tu lado, bajar y subir, escuchar juntos, redactar juntos. Nunca lo dejaremos de hacer. No te gustaban los aires solemnes ni tristes, seguiremos riendo de lo que nos hacía reír juntos. ¡Cómo sonreímos por tenerte!
Agradecer queda corto. No queda señal de sombra, pero es imposible disimular el verdadero pesar. Vamos a rendir en cada acción como tú has hecho, ejemplo por siempre. Estás en el otro lado del camino, todo está bien, avanzas con nosotros, avanzamos contigo. ¡No queda otra opción!
Maestro de abogacía y de más vida, generador de escuelas, leal entre los leales, cuidador de tu entorno, incondicional ante cualquiera y ante cualquier, leal cariñoso, bruto rudo. ¡Cómo hemos aprendido!
Nos has regado con tu forma de ser, has dado cariño y lixiviado templanza, sin derrumbes ante la caída, con fuerza en la agonía, sin pesares en el desasosiego, con excelencia en el oficio, con dedicación en lo banal y con vista larga en el paso corto.
Solo pedimos una vez más girar la cabeza y verte en tu puesto. ¡A los caballos!
Pensabas en todo y en todos, milímetro medido y ejemplo que rezuma. ¡Llámanos!
Lo tenemos todo a partir de ti y contigo. Has extendido una escuela que se reflejará ya sin ti, y ya contigo. ¡Será de por vida!
Raíces nos diste, pertenencia, arraigo, equilibrio y apego. Nos dejaste las alas. Que las alas arraiguen y las raíces vuelen, legado continuado, trenzado y esculpido con tu tesón y esfuerzo. ¡A volar!
Ni desilusión ni mediocridad, tensión y vínculo. Nos has unido, maridado, envejecido, crecido, conjugado, instruido, enrarecido, maniatado con tus manías, con tus excelencias, gustos y expresiones, y es que hemos aprendido todo lo bueno.
Ansiar volver a verte, después de tanto y tantísimo. Mantenemos una fortuna de lo que has sido. Hemos perdido cada uno, indudablemente, una parte de nuestra vida. Conservar tu figura, tenerte cerca, motivos para amarte de por vida.
Nos apretamos las manos, nos cogemos para no soltarnos. Coordinabas como nadie. ¡Qué falta enorme, qué dolor en el alma, qué agradecimiento más corto!
Capo de capos, honesto y directo, bruto por todos, control de todo. Preguntar sincero, escuchar entero, decidir íntegro. Fundamental tu visión y consejo trascendente.
Nos hemos impregnado, hemos recurrido a ti, nos hemos derrumbado cuando tú nunca te derrumbaste. Y así sirvan estas palabras como homenaje y agradecimiento que nunca pediste, pero siempre supiste.
Siempre con el origen y con el regalo más valioso que nos avanzaste.
a.s.